Recuerdo que una vez a mi hermano se le había dañado el carro, y llegó a casa caminando. Era de noche, y en el camino, el moñú lo siguió varias cuadras, sin disimular.
En una esquina, mi hermano ya un poco molesto se detuvo, y esperó la reacción del moñú ...
El hombre también se detuvo, pero ya cuando estaba muy cerca de mi hermano, y para sorpresa del mismo, educadamente le dijo: "Amigo, ¿podría regalarme 10 pesos? por favor". Sorprendido, le entregó algo más, y siguió su camino, y el moñú el suyo, sin antes decirle "Gracias" y mi hermano responderle ya tranquilo "De nada, Antonio*".
Lo que aprendí:
El chofer me comenta al verlo que ese señor fue adinerado. De buena familia, como dicen. Que quedó huerfáno poco después de graduarse de la universidad. Es ingeniero (sí, es ingeniero. Se graduó de una universidad. Ejerza o no su profesión). Heredero de una cantidad decente de dinero, pero que malgastó en drogas y otros malos hábitos, y el cerebro se le consumió y ahora juega con el agua cada vez que encuentra un charco. Sin hogar, ni familia, sólo un título universitario y las calles en las que vive. Triste, ¿no?
Pero aprendí también que no sirve de nada tener un diploma colgado en una casa que no es suya (en el caso del moñú, el diploma está colgado en una casa que definitivamente no habita).
Pero lo más importante que aprendí fue que aunque:
- tenga el cerebro fundido
- haya quedado huérfano
- no tenga un centavo encima
- viva entre basureros
- no tenga un plato de comida seguro
- ni familia a la cual acudir
Fue capaz de poner una sonrisa en mi cara, en un día difícil. No creas que digo esto porque disfruto del mal de otro, sino por un gesto que me conmovió.
Volviendo al escenario...
En el carro, en medio de un terrible tapón veo al personaje nada más y nada menos que... ¡jugando con el agua de los contenes!
Agitaba sus manos con rapidez en el agua sucia, pero aparentemente ignoraba el hecho de que el agua estuviera en esa condición. Sonreía.
Una sonrisa auténtica.
No ocultaba su escasez de dientes, o su exceso de dientes dañados...
El simple hecho de verlo así, feliz, me alegró el día, no deshizo mis problemas, pero me hizo verlos de forma diferente.
:)
*No se llama Antonio, pero mi hermano le llamaba así a todo el mundo